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    2019-05-13


    SANTA CRUZ ACATLA Y SAN CRISTÓBAL QOLQANPATA EN LOS PRIMEROS TIEMPOS DE LA EVANGELIZACIÓN Consumada la conquista de México-Tenochtitlan en 1521 y la de Cusco en 1533-1534, los dos espacios vecinales, motivo del análisis que ofrecemos en este artículo, fueron considerados piezas angulares en el proceso de cristianización urbana. Empecemos argumentando que, pese Bleomycin Sulfate la situación territorial que guardaba dentro la parcialidad de San Pablo en la capital mexicana, el barrio menor —o tlaxilacalli— de Xolloco Acatla parece haber sido considerado, desde fechas iniciales en el programa evangelizador, una ambigua visita adscrita de iure a la cabecera doctrinal de San Juan como a la capilla franciscana de San José de los Naturales. En efecto: en la relación de los servicios multivecinales de obra pública tributados durante el ciclo 1555-1564, Acatla emerge como un vecindario emisor de cuadrillas de trabajadores maceguales colaborando estrechamente con ciertos tlaxilacaltin –plural de tlaxilacalli– de la colación de San Juan. Estos fueron, entre otros, los de Amanalco, Tequixquipan, Xihuitonco y Necaltitlan. Es más: durante estas décadas de 1550 y 1560, ciertos principales o pipiltin habitantes de Xolloco Acatla sirvieron como regidores y alcaldes por San Juan. Francisco Quauhtli fue regidor por dicha colación en 1559 y 1564, así como Martín Hernández Acatecatl lo fue en 1561 y 1565, quien se convirtió en alcalde durante el año 1567 y parte del siguiente 1568. La práctica de instalar a aristócratas de este barrio en las más altas magistraturas concejiles de la parcialidad de San Juan se perpetuó hasta finales del siglo xvie inicios del siglo xvii. En el Memorial de las quatro parcialidades, de 1636 y 1637, Xolloco Acatla fue registrado aún como un barrio bicéfalo y dependiente de la cabecera de San Juan. ¿Cómo deberíamos entender, pues, la temprana subordinación de Xolloco Acatla hacia la parcialidad de San Juan si este barrio evidenciaba una estrecha contigüidad espacial con el epicentro de la colación de San Pablo? Llegados a este punto, es pertinente señalar varias hipótesis que emergerían al respecto. En primer lugar, resulta adecuado señalar que las familias de la élite vecinal xolloca y acateca mostrarían, desde la época prehispánica tardía, singularidades genealógicas y parentales altamente divergentes respecto de aquellas que eran naturales del anexo barrio de San Pablo. Este hecho habría tenido consecuencias inmediatas no sólo en la constitución de clientelas espirituales y de feligresías doctrinales segregadas durante el virreinato temprano, sino también en la construcción de identidades políticas diferenciales cuando, en la década de 1550, se robusteció decididamente el cabildo indio de México-Tenochtitlan. De ese modo, tenemos conocimiento de que uno de los principales y más influyentes agrupamientos parentales de San Pablo fue el de don Diego de San Francisco Tehuetzquititzin, nieto del antiguo huey tlahtoani Tizoc (c. 1481-1486) quien se convirtió en gobernador de México-Tenochtitlan entre 1541 y 1554. Un hijo suyo, don Pedro Dionisio, fue instalado como alcalde por San Pablo en 1565. El establecimiento gubernamental de Tehuetzquititzin coincidió con el momento en el que curiosamente, empezaron las obras arquitectónicas del gran convento de San Agustín en la capital novohispana. El auspicio agustino durante la gobernación de Tehuetzquititzin aflora de forma contundente y sin ambigüedades cuando en un pleito de 1564-1568 —que enfrentó a muscular system los maceguales y oficiales mecánicos indios contra las autoridades de su propio cabildo— se aportaron informaciones laborales sobre las décadas de 1540 y 1550, y se atestiguó que Corresponde traer también a colación aquí que, en 1553, el padre agustino Alonso de la Vera Cruz fue uno de los fundadores de las clases de la Real Universidad de México precisamente en el barrio o tlaxilacalli de San Pablo Teocaltitlan. Este importante evento ocurrió, con toda probabilidad, muy cerca de las casas principales de Tehuetzquititzin, pues este gobernador residió en dicho distrito hasta su muerte en 1554. Años más tarde, en 1561, su viuda oficial, doña María Tlaco Yehuatzin, pleiteó con éxito por la posesión de unos predios patrimoniales en este mismo lugar, en el que, como veremos seguidamente, en 1575 y por mediación expresa del virrey Martín Enríquez de Almansa, los agustinos lograrían fundar su famoso Colegio de San Pablo. No sorpresivamente, y ya a inicios del siglo xvii, Bartolomé y Agustín, biznietos por línea directa de Tehuetzquititzin, eran los fiscales y los mayorales que tenían a cargo la dicha iglesia-colegio. Si el patrocinio religioso y temporal agustino resultaba un hecho evidente para los Tizocicatzin de San Pablo, no menos cierto es que, en el adyacente barrio de Xolloco Acatla, sus habitantes más excelsos mostraban un abolengo y pedigrí nobiliario igual de importante que el de sus convecinos. Y es que el ya aludido Martín Hernández Acatecatl, edil por San Juan, era descendiente del antiguo huey tlahtoani Motecuhzoma I Ilhuicamina (c. 1440-1469).