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  • En este exordio de la carta hoy

    2019-06-15

    En este exordio de la carta, hoy perdida, que acompañaba la obra de Pané, se expresan todas las dudas del Almirante que, a pesar de la hipótesis de la ausencia de idolatría entre los taínos (interpretación esencial para ofrecer una representación de los indígenas que justificara su dominio), se mostraba consciente de la presencia de numerosos elementos culturales indígenas que ponían en tela de juicio su personal interpretación de la religión. Esto se hace evidente, por ejemplo, cuando Colón menciona las creencias en los cemíes, la presencia de rituales comunitarios, las huellas de una religión relacionada con el poder político y, finalmente, los signos de una reflexión en torno al destino post mórtem de los seres vivos. Estas dudas, que anticipan las preguntas de una disciplina que será la historia comparada de las religiones, fueron entregadas por Colón en las manos de un humilde fraile jerónimo.
    La obra de pané como primera etnografía americana En la elaborada preparación del segundo viaje, para el cual poseía recursos económicos superiores al primero, el Almirante tuvo también la oportunidad de establecer una GS-9973 sólida para la obra de evangelización de La Española, como parte de las tareas que le fueron encomendadas por la Corona. Este trabajo fue asignado al fraile catalán Bernat Boïl, quien estaba a cargo de una docena de religiosos, entre los cuales se encontraba Pané. Salido de Cádiz el 25 de septiembre de 1493, el fraile jerónimo llegó a La Isabela en noviembre del mismo año y desde allí fue enviado al interior de la isla para estudiar en detalle el idioma, las costumbres y las tradiciones de los indígenas. En los años siguientes, Pané tuvo la oportunidad de experimentar de manera directa la forma de vida de los taínos; primero, aprendiendo la lengua que se hablaba en la zona de Macorí (una variante menor de los idiomas que se utilizaban en la isla) y, en segundo lugar, adquiriendo un amplio conocimiento de las variantes lingüísticas más difundidas en la isla, gracias a una prolongada estancia en el territorio del cacique Guarionex. Como resultado de su contacto directo con los pueblos indígenas, Pané supo elaborar la descripción más detallada de la religión indígena que se haya producido por lo menos hasta mediados del siglo xvi, cuando en la Nueva España la obra de los franciscanos dio lugar a capsid un trabajo etnográfico de enormes proporciones. A pesar de que en este contexto no es posible extenderse acerca de los acontecimientos biográficos del fraile, es preciso mencionar que Pané comenzó a escribir su informe en 1496 y que la obra fue concluida entre 1498 y 1500. De todos los religiosos que trabajaron en el Nuevo Mundo durante el segundo viaje de Colón, Pané fue el único que dejó un informe completo, el cual constituye la fuente misionera más antigua de la primera etapa de la exploración del continente americano. La Relación se configura entonces como un documento de excepcional importancia: mientras que es una fuente de menor trascendencia desde el punto de vista de los conocimientos geográficos y políticos, reviste un papel único para el conocimiento de la religión de las poblaciones del Caribe. Además, su interés no se limita solamente a la dimensión religiosa; de hecho, es la primera crónica de carácter monográfico disponible para la investigación americanista, y por esta razón puede ser concebida como una especie de “laboratorio” en el que nacieron y se desarrollaron muchos de los problemas relativos a la producción de fuentes documentales relacionadas con el conocimiento de las culturas indígenas. La historia de la obra de Pané es extremadamente compleja. El manuscrito original de la Relación está perdido; la versión más cercana al original es la transcrita por Fernando Colón en sus Historie, obra compuesta sin duda antes de su muerte en 1539. Por otro lado, también el camino de la obra de Fernando es considerablemente complicado, ya que sólo poseemos una traducción italiana publicada en Venecia en 1571 por Alfonso de Ulloa. El contenido de la Relación acerca de las antigüedades de los indios de Pané (obra definida en la versión italiana como Scrittura delle antichità de gl’Indiani) se conoce en su forma más completa a través de la traducción de la obra de Fernando, quien parece haberla copiado con suficiente cuidado; de hecho, el hijo del Almirante mantuvo la escritura en primera persona del fraile catalán, lo que permitió limitar sus intervenciones directas en el texto.