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    2019-06-17


    Reflexiones finales En el proceso armado guatemalteco, diversos acontecimientos otorgaron identidad CGP 57380 las organizaciones revolucionarias y las dotaron de símbolos que cohesionaron la lucha revolucionaria. Tal fue el caso de la Marcha de los claveles rojos, que movilizó a decenas de guatemaltecos inconformes por la violencia generada por el Estado. Los acontecimientos se conjugaron con distintos elementos que facilitaron la construcción de un imaginario alrededor del martirio que abrazaron, principalmente, los estudiantes universitarios como una de sus banderas de lucha e influencia de sus proyectos políticos. Sin embargo, el clavel como se mostró se fue configurando como un elemento independiente, desvinculado de cualquier sujeto pero cargado de todo el simbolismo de una época, de un ideario y de un país, se erigió como un atributo a los mártires de la guerra, a los desaparecidos. Es el testimonio de Julio Rodolfo González el que engloba esta idea:
    Fuentes documentales Archivo General de la Nación, México (agn), Ramos. Archivo Histórico del Policía Nacional, Guatemala (ahpn).
    Introducción El Caribe insular a fines del siglo xix y principios del xx experimenta una serie de procesos que modificaron su relación con los imperios, al quedar inserto en la esfera de influencia estadounidense. En esta coyuntura sobresale el proceso sufrido por Cuba, cuyo tránsito de la soberanía española a la norteamericana es de largo alcance y resulta pertinente a la hora de construir, alrededor de la categoría: sujeto colonialneocolonial y desde un enfoque geopolítico, una relectura histórica de lo que acontece en la Isla y en el Caribe como “frontera imperial”. Cabe señalar que en términos metodológicos, el estudio de este periodo ha resultado complicado para los estudiosos cubanos, ya que el grueso de los repositorios documentales que dan cuenta del proceso de toma de decisiones que afectaron a Cuba, incluyendo el establecimiento de la República, provenía directamente de Washington. Esta situación, aunada a las dificultades de tránsito y de otra índole, como las trabas impuestas por el bloqueo estadounidense a Cuba, ha obstaculizado en su conjunto los estudios de isleños sobre esta coyuntura política. Sin embargo, una joven generación de historiadores cubanos ha formulado nuevas interrogantes alrededor del sui generis nacimiento de Cuba a la vida republicana. Se trata de planteamientos que actores políticos y sociales de Cuba, de inicios del siglo xx, elaboraron sobre la independencia, la libertad, la nación y el nacionalismo entre quienes destacan Ana Cairo, Yoel Cordoví, Oilda Hevia, Imilcy Balboa, Ricardo Quiza y Pablo Riaño. Si bien estos autores enriquecen la historia social y cultural de Cuba de entre siglos, durante un largo periodo existió un silencio historiográfico, aunque también es cierto que se encuentran diversos estudios generales de historia de Cuba que abordan el periodo de 1898 al establecimiento de la República en mayo de 1902.
    El fin del gobierno militar estadounidense en la Isla y el establecimiento de la República en Cuba, en mayo de 1902, generaron diversas posturas en la prensa habanera, en particular para el periódico cubano-americano La Lucha, la transferencia del poder a respiratory surface los cubanos permitió poner en la mesa de discusión el triunfo electoral de Tomás Estrada Palma y las implicaciones políticas, económicas y militares, entre otras, en el futuro de la nación cubana. El autollamado Diario Republicano se convirtió en el mirador en el que se expresaron acerbas críticas al intervencionismo estadounidense y sobre todo a la Enmienda Platt. Por lo tanto, nuestro interés se centra en destacar algunos de los asuntos más relevantes y explicar las actitudes y posturas del mencionado periódico ante los procesos políticos que conmovían a la Gran Antilla durante los meses que antecedieron y precedieron a la inauguración de la República. Consideramos que el seguimiento hemerográfico realizado nos permitirá adentrarnos en los debates ideológicos y en el escenario de confrontación que privaba alrededor de la “fiesta republicana” del 20 de mayo. Antes de entrar en materia conviene señalar algunos rasgos del órgano periodístico aquí abordado. El periódico La Lucha surgió en su primera etapa como un semanario “liberal autonomista” hasta el año de 1883, se publicó en La Habana, bajo la dirección de Manuel Villanueva. Presentaba en sus páginas, artículos políticos de carácter autonomista, noticias relevantes y críticas a otros periódicos de la época, así como algunos escritos de índole literaria e histórica. Contaba con la colaboración de Enrique José Varona, Antonio Bachiller y Morales y Esteban Borrero, entre otros. También participaron figuras independentistas como José Martí en 1887 y para el momento que nos ocupa no solamente se encontraba bajo la dirección del periodista Antonio San Miguel sino también había dejado de ser un semanario para convertirse en un periódico diario. Éste nutría sus prensas de cablegramas generados en Washington y Nueva York, y reseñaba la problemática que se vivía alrededor del fin de la ocupación militar y el inicio a la vida republicana. También incluía documentos oficiales y epistolares de diferentes actores políticos y sociales cubanos en una edición bilingüe-español e inglés, como se mostrará en la selección de las siguientes notas periodísticas.